Ley del buen samaritano
Primeros Auxilios y RCP Paraguay
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
El Código Penal del Paraguay (Ley 1160/97) sanciona en su artículo 117 a quien no salva a otro de la muerte o de una lesión considerable pudiendo hacerlo sin riesgo personal. La ley va más allá de proteger al que ayuda: dispone que el Estado indemnice los gastos y daños que sufra quien presta el auxilio, de modo que el buen samaritano paraguayo no solo queda amparado, sino respaldado.
Obligacion de rescate
El deber, sin embargo, tiene contornos precisos: obliga cuando el testigo estaba presente en el suceso o cuando su intervención le fue requerida de forma directa y personal, y se agrava —hasta dos años— si con una conducta previa contribuyó a crear el peligro. Dentro de esos límites, la omisión de auxilio es delito; auxiliar deja de ser un favor para volverse una responsabilidad que el paraguayo asume ante quien tiene delante.
Por que la capacitacion es importante
Estar presente obliga a poder responder, y responder bien se aprende. De nada vale la cercanía si, ante un paro o una hemorragia grave, no sabemos actuar en los segundos que cuentan. La formación en RCP y primeros auxilios da al paraguayo la técnica para transformar su presencia en auxilio verdadero —comprimir, contener la hemorragia, sostener— y, con el respaldo que la propia ley le ofrece, actuar sin miedo. Prepararse es convertir la obligación en poder de salvar.